foto Kiko
foto Kiko

Siempre me han movido la curiosidad, el inconformismo y una cierta tendencia a cuestionar lo establecido

Mirando atrás, muchas de las decisiones que más han marcado mi carrera nacieron de ahí. Casi siempre implicaron renunciar a cierta comodidad para perseguir algo que quería aprender, construir o entender mejor.

A veces me gustaría que mi zona de confort no tuviera la costumbre de echarme a patadas cada cierto tiempo. Aunque, a decir verdad, casi siempre era yo quien decidía salir.

Desde pequeño quería dedicarme al software, pero mientras estudiaba la carrera de Informática descubrí que lo que realmente me interesaba era resolver problemas con tecnología.

Al terminar la carrera quería participar en proyectos grandes y complejos. Por eso decidí irme a otros países, aprender idiomas y buscar experiencias que me acercaran a ese tipo de oportunidades.

Aquello me llevó a proyectos internacionales y al business analisys, donde empecé a hablar directamente con usuarios y a hacerme preguntas que iban más allá de cómo construir algo.

Qué debíamos construir, para quién y por qué.

Mirando atrás, puede parecer que cada paso me llevaba de forma lógica hacia Producto.

Pero no fue así.

No fue un plan de carrera perfectamente diseñado.

Fue curiosidad.
Fue inconformismo.
Y, más de una vez, fue meterme en líos voluntariamente.

Uno de aquellos líos fue crear mi propia startup.

Serenmind llegó a superar el medio millón de descargas, pero también me enseñó algunas lecciones de Producto de la manera más cara.

Creamos Serena, un chatbot pensado para ayudar a los usuarios a aplicar conceptos psicológicos complejos. Nos costó muchísimo desarrollarlo y después casi nadie lo utilizó.

Tendríamos que haberlo validado antes.

equipo serenmind
Foto con parte del equipo de Serenmind

Aquello me hizo comprender que construir mucho no significa necesariamente avanzar y me llevó a aprender Producto en serio.

Después, como Head of Product, traté de aplicar todo ese aprendizaje con más de treinta personas trabajando en seis productos muy diferentes, dentro de una empresa completamente orientada a proyectos, entregas y funcionalidades.

Pensaba que el reto sería enseñar nuevas técnicas.

Pero, aunque muchas personas tenían ganas de aprender y trabajar de otra manera, algunos conceptos resultaban difíciles de entender y todavía más difíciles de llevar a la práctica.

A veces aparecía resistencia directa. Otras veces era el propio entorno el que empujaba a los equipos a continuar trabajando como antes.

Mi frustración inicial se convirtió en curiosidad por comprender por qué costaba tanto entender y aplicar algo que sobre el papel parecía tan lógico.

Y esa curiosidad acabó transformando mi manera de entender Producto.

Descubrí que no basta con conocer Lean, OKRs, discovery o experimentación.

Hay que entender cuándo, cómo y para qué utilizar cada técnica. Hay que conectar las distintas piezas y, sobre todo, crear las condiciones que permitan trabajar realmente de esa manera.

También aprendí que el cambio no puede imponerse de golpe. Tiene que construirse progresivamente, mientras la empresa sigue vendiendo, entregando y atendiendo a sus clientes. Y comprendí que cambiar implica cuestionar hábitos, certezas e incluso parte de nuestra identidad profesional. No todo el mundo parte del mismo punto.

sesion producto
Foto equipo sesión de Producto

Cuando se consigue, la diferencia es enorme.

Las soluciones mejoran porque el equipo comprende mejor el problema y tiene más claro qué quiere conseguir. Además, deja de limitarse a entregar y empieza a aprender tanto sobre el problema como sobre la solución que está implementando.

Y cambia algo más.

Las personas recuperan la ilusión.

Por fin comprueban que todo aquello que llevaban tiempo aprendiendo sí funciona y que realmente se puede trabajar de otra manera.

Escribí Haz Producto porque quería ordenar y compartir todo ese aprendizaje.

Hoy ayudo a founders y equipos que tienen una apuesta prometedora y quieren crear un producto que importe de verdad, para sus clientes y para el futuro de su negocio.

No vengo de una startup de renombre ni de un entorno donde todas las piezas estuvieran ya conectadas.

Vengo del lugar en el que se encuentra la mayoría.

De crear mi propia startup, equivocarme, pelearme para aprender Producto e intentar transformar desde dentro una organización orientada a entregar funcionalidades.

Y creo que precisamente por eso puedo comprender bien dónde se atascan las empresas cuando intentan trabajar de otra manera.

Mirando atrás, mi carrera nunca fue especialmente lineal.

Pero siempre siguió el mismo impulso.

Buscar retos. Aprender. Seguir avanzando.

Y no aceptar demasiado rápido que las cosas deben seguir haciéndose de una manera simplemente porque siempre se han hecho así.

Y también por eso sigo creyendo algo.

No podemos crear productos de éxito con una forma de trabajar que no está diseñada para llevarnos hasta ahí.

foto explicando
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